Somos buscadores. Ansiosos de respuestas.
Pero a veces hay que resignarse a una incertidumbre valiente.
El que pretenda saber todo sobre Dios es un necio o un infeliz.
¿Cómo intuir lo eterno desde nuestros días contados?
¿Cómo asomarse a un más allá para el que no conocemos la frontera? ¿Cómo encontrar sentido en un mundo tan loco?
Preguntas eternas, que se formulan hombres y mujeres de todas las épocas. Preguntas genéricas, a veces filosóficas, altas, inabarcables. Pero otras veces concretas y tangibles, cuando tienen que ver con nuestras encrucijadas vitales. No sé si encontraremos muchas respuestas.
Pero que nunca nos falte la valentía para preguntar.